La mezquita de Chora, que originalmente formaba parte de un monasterio bizantino del siglo IV, pasó de iglesia a mezquita, luego a museo—obteniendo en 1985 un lugar entre los Sitios Patrimonio Mundial de la UNESCO en Estambul—y volvió a ser mezquita en 2020. A través de estos cambios, ha conservado sus exquisitos mosaicos y frescos cristianos bizantinos, ofreciendo a los visitantes una ventana al rico legado artístico y arquitectónico que abarca siglos de transformación cultural y religiosa.