Kinkaku-ji tiene un pasado rico e histórico, construido originalmente en 1397 como una villa de retiro para el Shogun Ashikaga Yoshimitsu. Yoshimitsu pretendía crear un refugio lujoso que reflejara la cultura Kitayama de la época, que mezclaba elementos aristocráticos y religiosos. Después de la muerte de Yoshimitsu en 1408, la villa fue convertida en un templo budista Zen por su hijo, siguiendo los deseos de Yoshimitsu. Durante la Guerra de Onin (1467-1477), gran parte del complejo fue destruido por el fuego, pero el Pabellón Dorado sobrevivió. Un evento significativo ocurrió en 1950 cuando un joven monje, Mizoguchi, prendió fuego al pabellón, resultando en su completa destrucción. Este acto conmocionó a Japón y se convirtió en el tema de la novela de Yukio Mishima "El Templo del Pabellón Dorado". El pabellón fue reconstruido en 1955, replicando fielmente el diseño original, y desde entonces se ha convertido en uno de los hitos más emblemáticos de Japón.