El Palacio de Buckingham sirve como residencia oficial y como centro administrativo central de la monarquía. Más allá de su función residencial, el Palacio es un punto focal para ocasiones de estado, ceremonias reales y entretenimiento oficial. Los Salones de Estado, que están abiertos a los visitantes durante los meses de verano, exhiben obras de arte de valor incalculable de la Colección Real. Estas habitaciones no son meramente para mostrar; la Familia Real las utiliza activamente para recibir a dignatarios, organizar banquetes y llevar a cabo investiduras.
El Palacio es un edificio en funcionamiento, con cientos de miembros del personal que apoyan las actividades diarias de la monarquía. Su arquitectura refleja varios períodos y estilos, lo que resulta en una mezcla única de grandeza y domesticidad. El edificio es un símbolo de la perdurable relevancia de la monarquía en la Gran Bretaña moderna.