Milán cuenta con un sistema de transporte público altamente desarrollado e integrado, gestionado por ATM (Azienda Trasporti Milanesi), lo que facilita increíblemente el desplazamiento tanto para locales como para turistas. La red se compone principalmente de cinco líneas de metro (M1, M2, M3, M4, M5), un extenso sistema de tranvías con vehículos históricos y modernos, y una vasta red de autobuses. Estos servicios están diseñados para conectar todas las áreas clave de la ciudad, incluyendo las principales atracciones como el Duomo, el Castillo Sforza, la Galería Vittorio Emanuele II y el cuadrilátero de la moda. El sistema opera con una estructura de billetes basada en zonas, pero pases como la opción de 24 horas suelen cubrir el área urbana (zonas Mi1-Mi3), suficiente para la mayoría de los itinerarios turísticos. El metro es particularmente eficiente para distancias más largas, mientras que los tranvías ofrecen una forma pintoresca de recorrer las calles de la ciudad, y los autobuses cubren las lagunas, llegando a zonas no atendidas por el ferrocarril. Utilizar el transporte público no solo ahorra tiempo y dinero, sino que también proporciona una auténtica visión de la vida diaria milanesa.