La historia del Castillo Sforza se remonta al siglo XIV, cuando la familia Visconti, gobernantes de Milán, construyó una fortaleza en el sitio. En 1450, Francesco Sforza comenzó a transformar la fortaleza en un palacio ducal, reflejando el poder y el prestigio de la dinastía Sforza. A lo largo de los siglos, el castillo sufrió numerosas renovaciones y ampliaciones, con contribuciones de renombrados artistas y arquitectos, incluido Leonardo da Vinci, quien diseñó la Sala delle Asse. Durante la época napoleónica, el castillo fue parcialmente demolido, pero luego fue restaurado a finales del siglo XIX y principios del XX. Hoy en día, el Castillo Sforza es un testimonio de la rica historia, el arte y la cultura de Milán, y sirve como complejo museístico y símbolo de la resiliencia de la ciudad.