Dentro del Palacio Ducal, los visitantes se mueven a través de una secuencia de grandes salones, cámaras del consejo y pasillos históricos que revelan cómo la República veneciana se gobernó a sí misma durante siglos.
El Salón del Gran Consejo destaca por su vasta escala y rica decoración, con pinturas monumentales que celebran la historia política de Venecia, incluyendo el enorme Paraíso de Tintoretto. Cerca de allí, las cámaras del Senado y del Consejo muestran cómo se ejercía el poder, con techos ricamente tallados y obras de arte simbólicas.
Los Apartamentos del Dux ofrecen una visión de los papeles públicos y privados del gobernante de Venecia, combinando salas de recepción formales con espacios más íntimos. Desde aquí, los visitantes cruzan el Puente de los Suspiros, el pasaje cerrado que une el palacio con las prisiones, donde los prisioneros echaban su última mirada a Venecia. Las celdas de la prisión de abajo ofrecen un marcado contraste con la grandeza del palacio y completan la historia de la justicia en la República veneciana.
A lo largo de la visita, patios, escaleras y detalles esculpidos añaden profundidad, revelando tanto el esplendor como la estructura de uno de los estados más influyentes de Europa.