La historia del Palacio de Schönbrunn se remonta al siglo XIV, cuando se conocía como Katterburg, una finca monástica. En 1569, el emperador Maximiliano II adquirió la propiedad y la transformó en un coto de caza imperial. La finca sufrió daños importantes durante los asedios otomanos de Viena en el siglo XVII. El emperador Leopoldo I encargó al arquitecto Johann Bernhard Fischer von Erlach que diseñara un nuevo palacio en 1696, pero la construcción se retrasó. La emperatriz María Teresa supervisó la transformación del palacio a su forma actual en el siglo XVIII. Encargó amplias renovaciones y amplió los jardines.
El Palacio de Schönbrunn se convirtió en la residencia de verano de los emperadores Habsburgo y en un centro de la vida imperial. El emperador Francisco José, que gobernó desde 1848 hasta 1916, nació y murió en Schönbrunn. Tras la caída de la monarquía de los Habsburgo en 1918, el palacio pasó a ser propiedad de la República Austriaca y se abrió al público. Hoy, el Palacio de Schönbrunn es un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO y una de las atracciones turísticas más populares de Viena.